Grandes mentiras del wrestling: Randy Orton

Grandes mentiras del wrestling: Randy Orton

Hasta el momento, la sección solamente se había tratado de aquellos luchadores tratados de “infravalorados” por la IWC, pero que no eran la gran cosa realmente. En este caso, me lanzo con un luchador que si tenía cualidades, pero con quien la IWC igualmente se equivocó. Randy Orton no es de los peores luchadores de la historia, pero tampoco está entre los mejores. Y en ese sentido, el fan de internet ha agigantado una carrera muy sobrevalorada.

Un joven con un gran potencial

Orton era junto a Cena, Lesnar y Batista, miembro de la generación de la OVW en el 2002. Cuatro proyectos que condicionaron la WWE Post-Attitude Era. Para el 2003, Randy fue uno de los miembros de Evolution y ascendió en el card muy rápidamente. Finalmente, en Summerslam 2004 se coronaba con el World Heavyweight Champion con 24 años, el campeón mundial más joven de la historia.

Randy Orton fue brevemente campeón mundial y top face de RAW, pero las circunstancias (Triple H) frenaron su ascenso meteórico. Desde el 2005 a mediados del 2007, fue un buen heel uppercard y ocasionalmente main event. Con su gimmick de Legend Killer era el joven que perseguía y humillaba a las leyendas. Entre eso y el hecho de que cumplía en el ring, me parece el mejor momento de su carrera. Todo apestaba a potencial y nada hacía pensar que ese joven envejecería tan mal.

Un in-ring del montón

Cuando Orton volvió a tocar un título mundial a mediados del 2007, se sintió como un soplo de aire fresco. Pero había algo que no calzaba. Combates regulares nada más, con Shawn Michaels, Jericho, Jeff Hardy, Cena o Triple H. En sus primeros años Randy era bueno para ser un novato, pero desde entonces no había mejorado lo suficiente. Se notaban más que antes sus fallas en psicología en ring y el timming en las interacciones con sus rivales.

Tras lesionarse el 2008, Orton volvió luchando peor. Ahora era más metódico aunque había mayor coherencia en su ofensiva al cuello. Pero poco sumaba eso frente a todo lo que perdió en intensidad. Comenzó a hacer todo muy lentamente, transmitiendo una desgana absoluta cayendo en la misma rutina de moves vista mil veces. De ser alguien regular pero con margen de mejora, se convirtió en uno de los workers importantes más aburridos de toda la industria.

Randy Orton ha estado en un ring con una cantidad inmensa de luchadores y en multitud de encuentros ideales para dar un gran choque. Muchos minutos y el aura de big match te otorgan un main event, un título o un show importante. Y con todo eso, los encuentros geniales de Orton se cuentan con los dedos. Hay unos cuantos en su etapa de Legend Killer, algo por ahí con Christian y Bryan, y nada más. Muchas veces leo que Randy es de los mejores en el ring de WWE: ¿con ese desempeño cómo?

Muchos consideran que lo de Orton va por un tema de motivación, que el talento lo tiene, pero que solamente lo saca a relucir cuando el encuentro lo atrae. No obstante, justamente hablamos de un tipo a quien le han dado absolutamente todo y la palabra concreta para alguien que se relajó en su zona de confort es “mediocridad”.

Trece títulos mundiales y ni un reinado grandioso

Para los reconocimientos de WWE en títulos mundiales, primero van Cena y Flair con 16, luego Triple H con 14 (otro caso de estudio) y finalmente, Orton con 13. Randy tiene un palmarés tan largo en el main event y ha dejado tan poco. Como mucho, la eterna rivalidad con Cena con apenas algún match notable.

El reinado quizás más valorado de Orton fue el del 2013 – 2014 y no gracias a él. Justo ocurrió en el boom de Bryan que terminó con su merecida y esperada coronación como campeón mundial. Al igual que en sus otros reinados, la gente pasaba de Randy. Recordar que entre otras cosas, hubo un encuentro con Cena en Royal Rumble absolutamente rechazado y abucheado por el público presente o esa calamidad de match contra el Big Show en Survivor Series 2013.

Una gran falencia de Orton para mí es su capacidad de reinventarse, lo que nuevamente tiene que ver con su mediocridad. Cuando era el Legend Killer era un joven hambriento y tuvo que pelear su paso a la zona estelar. Y una vez acomodado a su posición, tuvo un interesante run como líder del Legacy. Pero una vez disuelto ese stable se volvió face y su personalidad se fue por el caño. ¿Qué hacía interesante a Randy después?

Gracias por todo nostalgia

Hoy en día, existe la sensación de que el reinado de Kofi Kingston debe acabar y gran parte de la IWC ha mirado a Orton como un salvador: ¿qué le verán? Su micro claramente, no. No se dice mucho, pero Randy hablando nunca han sido gran cosa.

Algo juega su vieja confiable “RKO Outta Nowhere”. Hay que reconocer que Orton tiene uno de los mejores finishers en el pro-wrestling, especialmente porque se puede adaptar a cualquier contexto. Y si que es un move que funciona muy bien con los segmentos. Otro punto es su apariencia. Con casi dos metros y un rostro guapo, combina muy bien el físico que da credibilidad y un rostro de poster Guy, algo que de hecho le facilitó mucho el paso al main event.

Pero realmente, la gran baza de Orton es la nostalgia. Fans que lo vieron hace diez años y lo encontraron de lo más divertido teniendo brawls con Triple H antes de Wrestlemania 25. Estamos en una época decadente de WWE y la gente mira al pasado, pensando que ahí encontrará las respuestas a los problemas actuales (¿o no es así, Bobby Lashley?). Sin embargo no todo lo que brilla es oro.

No pido que Randy Orton se retire mañana, pues ya lo he dicho, tiene cualidades y aún no está tan viejo. En mi bookeo ideal de WWE, lo tendría fijo en el mid-card dándole juego a los títulos secundarios. Pero no más allá, por que simplemente no da ni ha dado nunca el ancho. Basta de la mentira de que es un grande o candidato a GOAT. Basta.

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Profesor de Historia, conocido en las redes sociales como Meñique. Bienvenido a un reino en que está prohibido hablar bien de las últimas temporadas de Games of Thrones y dónde la religión oficial es el culto a don Minoru Suzuki.